En este sueño, yo tenía al día siguiente un examen de lógica, y mi profesora Sara nos daba una tutoría con ejercicios para practicar. Esta consistía en un problema de ecuaciones de segundo grado sobre un granjero y una producción de tomates en el cual el sistema de ecuaciones se debía deducir del propio enunciado. Yo, sin embargo, tenía muchas ganas de salir a dar una vuelta porque hacía muy buen día asi que en vez de quedarme practicando me iba a tomar algo con mis compañeros de piso e ibamos a una terraza de un bar. Pero yo me sentía mal y decidía irme a estudiar de nuevo, aunque cuando intentaba deducir el sistema de ecuaciones me era prácticamente imposible, asi que me iba a ver el partido Totthenham - Real Madrid, que se jugaba bastante cerca de donde me encontraba. Al llegar, me encontraba con Mourinho, que me dedicaba unas palabras pero yo me quedaba muy impresionado y no sabía que decirle. Luego me fijaba en que el campo en el que se jugaba el partido estaba helado, y yo me acercaba a preguntarla Mourinho por que era así, y el me contaba que el estado de los campos se decidía por sorteo. Luego el partido empezaba y el y yo ibamos a dar una vuelta, y el me decía que tenía que hacer footing y mi madre venía y no sacaba fotos. Escuchábamos entonces un ruido de gol que venía del campo y lo celebrábamos efusivamente, aunque luego decían por megafonía que había sido un gol de Van Nistelrooy en otro partido, y nos sentíamos mal por ello. Finalmente yo le decía que tenia que irme a resolver mi sistema de ecuaciones, y el me decía que podía ir cuando quisera a Valdebebas a verle, y que para que me dejaran pasar preguntase por él o por Kaká. Finalmente llegaba a casa y cuando me frustraba de nuevo por no poder hacer el problema de ecuaciones me ponía la tele, y estaba emitiendo 'Los Protegidos', pero en este episodio salía mi profesor de Historia de la Filosofía Mediaval, Martiño, que se caía de un puente y cuando salía del agua tenía unas mutaciones que le habían convertido en un hombre con pulpos blancos pegados a la cabeza. Derepente la trama cambiaba y eran todo escenas de sexo duro entre los protagonistas de la serie, y emitían un comunicado diciendo que habían saboteado la emisión. Al final no tenía que hacer el examen porque me encontraba con un profesor en un bar de mala muerte y le contaba todo lo que había pasado en Los Protegidos.
miércoles, 13 de abril de 2011
'Angles', The Strokes - Review
Uno nunca sabe que esperarse de los Stokes. Así como lanzan un disco debut lleno de himnos que se convierte en un clásico instantáneo, te dan un segundo trabajo raquítico salvado por dos grandes temas o te salen con un tercer largo lleno de canciones de una tremenda belleza estética y formal. Parece que se ha cumplido la progresión y después de disco bueno toca otro no tan bueno. 'Angles' es el caso, no es que nos deje una mala impresión, pero nos deja en una suerte de tibiez de la que uno no sabe que pensar.No estoy con esto diciendo que 'Angles', cuarto disco de estudio de los neoyorkinos que además ha supuesto su regreso al panorama musical después de seis años de silencio, sea un mal disco; lo que quiero decir es que más allá de un cierto avance y una acertada adaptación estilística a los sonidos y distorsiones de corte más electrónico que son tendencia hoy en día (en parte muy ayudada por 'Phrazes for the Young', el más que recomendable proyecto en solitario de Casablancas), el disco adolece de una falta de alma, esencia o actitud, una cohesión o mayor profundidad que quizá sea explicada por todos los problemas que han acontecido alrededor de la grabación de este disco, desde problemas de jerarquías en el seno del grupo hasta problemas de drogas de algunos miembros.
Lo que nos queda es un quiero y no puedo que refleja el verdadero potencial de la banda, capaces de lo mejor (Under Cover of Darkness, Machu Picchu), aunque también de lo peor con una dejadez que parece preocupante (You're So Right, Taken for a Fool). Parece que la presión que llamaba al regreso de los Strokes al panorama musical a ser uno de los discos del año ha terminado por pasar factura a este por cierto excesivamente corto trabajo. Merece aún asi la pena pegarle una escucha, aunque el trabajo envejecerá sin pena ni gloria. Para terminar dejo aquí el que posiblemente sea de largo el mejor tema del disco, 'Two Kinds of Happiness', una buena muestra del saber hacer y del genio y figura de los chicos de Casablancas y Hammond Jr.jueves, 31 de marzo de 2011
You can't always get what you want - Review 'Californication S4'
Tras una lamentable tercera temporada que ponía de manifiesto que los chicos de Californication tenían que ponerse las pilas como lo hacían allá por la primera temporada, cuando la serie desprendía frescura por los cuatro costados, la cuarta temporada de la ficción de Showtime tenía una clara función: devolvernos a los orígenes de la serie y brindándonos al fin un atisbo de cohesión en la trama.
El resultado ha sido, a grandes rasgos, satisfactorio. Sí, Hank Moody (David Duchovny) no es más que la eterna reformulación de si mismo y las payasadas que un día gustaron, ahora ya cansan o no sorprenden. Sin embargo, se ha puesto cierto empeño de crear una trama que involucrase a un considerable número de secundarios que nos redujesen la dosis de Moody hasta lo humanamente soportable.
Y aunque de payasada hemos tenido de sobra, la verdad es que los secundarios han estado de lujo con dos habituales excepciones y han conseguido que la particular catarsis del protagonismo se haya llevado a cabo con cierta brillantez. Es cierto, la serie se sigue atando a las viejas fórmulas, pero no soñemos con un Californication que se desenvuelva sin las habituales y cada vez más dadas de vuelta situaciones sexuales: pidamos a los guionistas que nos mantengan a parte del reparto que aquí han incorporado y las cosas iran razonablemente bien.
Empecemos con lo bueno: de los habituales, Runkle (Evan Handler) ha estado a su más alto nivel. No solo ha bordado todos y cada uno de los episodios si no que ha soportado el peso de los mejores momentos cómicos de la serie. Dos nuevas caras destacan, especialmente Abby (Carla Gugino), posiblemente el más carismático acompañante femenino que haya tenido Moody, si no también de los mas sensuales. No parece posible que vayamos a verla en futuras ocasiones, pero oye, ¡que bonito es soñar! Eddie Nero (Rob Lowe), ha tenido gran parte de la culpa con uno de los personajes más efímeros pero a la par histrónicos que hayamos visto por la serie, y a este si que parece más probable volver a verle. El resto, bien sin lucimientos, grandes en su limitación, que ya es.
Sin embargo, entre tantas luces, dos sombras destacan en Californication y esas son Karen (Natascha McElhone) y Becca (Madeleine Martin). No solo su aportación como actrices es altamente escasa, especialmente en el caso de la chirriante hija fea de Moody. Sus personajes merecerían ser apaleados durante un episodio completo, para placer de los espectadores, y es que su papel 'limitador' de Moody se extiende hasta el espectador, incomodandolo con situaciones que no le interesan.
En resumen: la catarsis particular de Moody nos ha brindado mejores y peores momentos, pero lo ha hecho mostrando una cohesión antes olvidada que nos recuerda más que nunca a la brillante primera temporada, muy presente en todo momento. Y sansacabó, la espiral autodestructiva en la que Moody acostumbraba a vernos parece empezar a girar más despacio y aires de cambio se perciben en el horizonte. Y citando a la odiosa Becca, cuando Californication vuelva, puede que todo haya cambiado, pero puede también que lo haya hecho para mejor.
El resultado ha sido, a grandes rasgos, satisfactorio. Sí, Hank Moody (David Duchovny) no es más que la eterna reformulación de si mismo y las payasadas que un día gustaron, ahora ya cansan o no sorprenden. Sin embargo, se ha puesto cierto empeño de crear una trama que involucrase a un considerable número de secundarios que nos redujesen la dosis de Moody hasta lo humanamente soportable.
Y aunque de payasada hemos tenido de sobra, la verdad es que los secundarios han estado de lujo con dos habituales excepciones y han conseguido que la particular catarsis del protagonismo se haya llevado a cabo con cierta brillantez. Es cierto, la serie se sigue atando a las viejas fórmulas, pero no soñemos con un Californication que se desenvuelva sin las habituales y cada vez más dadas de vuelta situaciones sexuales: pidamos a los guionistas que nos mantengan a parte del reparto que aquí han incorporado y las cosas iran razonablemente bien.Empecemos con lo bueno: de los habituales, Runkle (Evan Handler) ha estado a su más alto nivel. No solo ha bordado todos y cada uno de los episodios si no que ha soportado el peso de los mejores momentos cómicos de la serie. Dos nuevas caras destacan, especialmente Abby (Carla Gugino), posiblemente el más carismático acompañante femenino que haya tenido Moody, si no también de los mas sensuales. No parece posible que vayamos a verla en futuras ocasiones, pero oye, ¡que bonito es soñar! Eddie Nero (Rob Lowe), ha tenido gran parte de la culpa con uno de los personajes más efímeros pero a la par histrónicos que hayamos visto por la serie, y a este si que parece más probable volver a verle. El resto, bien sin lucimientos, grandes en su limitación, que ya es.
Sin embargo, entre tantas luces, dos sombras destacan en Californication y esas son Karen (Natascha McElhone) y Becca (Madeleine Martin). No solo su aportación como actrices es altamente escasa, especialmente en el caso de la chirriante hija fea de Moody. Sus personajes merecerían ser apaleados durante un episodio completo, para placer de los espectadores, y es que su papel 'limitador' de Moody se extiende hasta el espectador, incomodandolo con situaciones que no le interesan.
En resumen: la catarsis particular de Moody nos ha brindado mejores y peores momentos, pero lo ha hecho mostrando una cohesión antes olvidada que nos recuerda más que nunca a la brillante primera temporada, muy presente en todo momento. Y sansacabó, la espiral autodestructiva en la que Moody acostumbraba a vernos parece empezar a girar más despacio y aires de cambio se perciben en el horizonte. Y citando a la odiosa Becca, cuando Californication vuelva, puede que todo haya cambiado, pero puede también que lo haya hecho para mejor.Californication - Temporada 4
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